martes, 21 de noviembre de 2017

TEXTOS DE PÉRDIDAS:


AL CABELLO:
¡Oh! Espeso cabello, no puedo sino recordar los días contigo, no puedo sino sentir esta desgarradora pena que me consume mientras tu mismo te me consumías, y como te fuiste sin avisar, cómo te amontonabas asustado entre mis ásperas palmas, y cómo luego caídas haciendo una graciosa pirueta por el escurridero de mi vieja bañera.
¡Oh, suave cabello, oh dulce rizo, ¡Oh, vellocino de oro perdido!
A pesar de todo aún te veo, adornando las cabezas de otros, más o menos largo, bien suelto o discretamente recogido, y mientras me refugio de tu ausencia bajo el áspero abrigo de un sombrero barato, te miro,  y triste y resignado me pregunto:
¿Por qué? ¿Por qué decidiste, de entre tantos candidatos, dejar desvalido y descubierto al pobre Santiago? ¡Y por Dios! ¿Cómo lograste dejar una ausencia tan presente?
Al final, la vida me ha enseñado que el tiempo, cruel e implacable asesino, esta vez no quiso dejar siquiera un leve atisbo de nieve en esta desgraciada cumbre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario